miércoles, 24 de junio de 2009

La Comunicación como un encuentro de a dos.

Hola amigos del Bambú! Esta semana los invitamos a hablar sobre la Comunicación.
Con amigos, con la familia, con nuestros hijos, en el trabajo… siempre nos estamos comunicando. Siempre queremos decir algo, y obtener respuestas. Con palabras o con nuestros gestos, nuestro ser se comunica.
El escritor Juan Pablo Berra dice en su libro ¨ Los 7 niveles de la Comunicación ¨ que podemos comunicarnos con distintos niveles de profundidad:

1. Nivel informativo: Recibir y dar información
2. Nivel de opiniones: Nos relacionamos desde lo que pensamos.
3. Nivel de historia de vida: Comunicamos experiencias de vida.
4. Nivel de sentimientos: Revelamos nuestros sentimientos.
5. Nivel de deseos y necesidades: Desnudamos lo que necesitamos.
6. Nivel de la propia mismidad. Nos encontramos con nuestro ser más profundo y el ser más profundo del otro.
7. Nivel de la trascendencia: Nuestro yo más profundo puede desbordar o abrirnos a Dios.

Es interesante tratar de ver en qué nivel estamos; hasta por ahí dependiendo la relación hemos avanzado hasta un punto, y en otras más. Lo que es importante destacar es que estos niveles son como una escalera: en la medida que seguimos subiendo, vamos a ir sintiendo mayor plenitud. Entendernos, respetarnos y escucharnos es el inicio de una fructífera relación con nosotros mismos. Subiendo un escalón más, pisando el 6to de nuestra escalera, podremos ir al encuentro del otro con la sinceridad necesaria en cualquier relación.

¿Cómo funciona esto en el trabajo? ¿Puedo ser honesto ahí? ¿Por qué nos cuesta ser nosotros mismos en el trabajo? Estas preguntas aparecen cuando dejamos que los otros pongan las reglas de juego, cuando permitimos que nos digan hasta cómo comunicarnos. No tengamos miedo de ser nosotros mismos, de hablar desde ese lugar, buscando las palabras correctas que expresen nuestra forma de pensar. Seguramente nos respetaran mucho más por ser coherentes con nuestras ideas, y será más sencillo transitar el camino del desarrollo profesional en un ambiente donde nos movamos con soltura, con la sencillez y transparencia de alguien que se miro a sí mismo, sabe lo que quiere y no teme encontrarse con otro y su mismidad.

¿Vos que pensás? Gracias! Y Hasta la próxima!

Socias

viernes, 5 de junio de 2009

Imperdible de la semana

Tenemos ganas de dejar "hablar" a los que verdaderamente saben.
¡ disfrutá saboreando las ideas y conclusiones que te generen!

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1134022&high=tomar%20emociones
La primera vez que conseguí trabajo serio y me dieron mi clave de la cuenta sueldo leí la combinación que el banco había mandando a mi domicilio y me sonreí. 0105 era mi clave de acceso al primer sueldo depositado hace algunos años. ¡1ro de mayo! Sonaba como una buena clave para cobrar el esfuerzo de todo un primer mes en un ambiente nuevo aprendiendo tareas, descubriendo una nueva cultura y conociendo mucha gente.

Cuando abrimos este blog con mi socia, recordé en mis manos el papel marrón con el 1ero de mayo como acceso y las ganas de ver los “resultados” de mi trabajo. Juntas, nos pusimos a pensar en seguir desarrollando esta posibilidad que hoy en día es cada vez más preciada: EL TRABAJO, mejor aún: trabajar a conciencia, a gusto y producir cambios positivos internos, crecer y desarrollarse a partir de esto.

“El trabajo es un don de Dios, testimonio de la dignidad del hombre. Ocasión de desarrollo de la propia personalidad. Feliz día!”, rezaba el nick de una amiga en mi msn para este 1ro de mayo de 2009 (mes en que se gestaba el blog.) Y entonces captó mi atención… tenía una idea muy definida de lo que “estábamos festejando”, además de saludar a todos sus conocidos. Una idea muy precisa de lo que queríamos plasmar en este blog.

Ojala encontremos esa vía: la del desarrollo y de la dignidad.

Si te interesa, nos encantaría que te sumes. El camino no va a ser corto, pero va a ser muy interesante.

Las raíces de bambú se toman su tiempo para desarrollarse pero si tenés paciencia, sostendrá toda tu estructura en un crecimiento continuo.

viernes, 29 de mayo de 2009

Primero lo primero

Quisimos crear un blog que alimente las "raices de bambú" que cada uno lleva dentro. Uno que ayude a sumar ideas, conocimientos y curiosidades. Queremos desafiarnos a repensar la esencia de nuestra forma de trabajar.

En este texto anónimo, que nos acercaron, encontramos una mejor definición y el principio de nuestro blog:

Una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.
También es sabido que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece!
Sucede algo muy curioso con el bambú, que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece
¡más de 30metros!
¿Tardó sólo seis semanas crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...
Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...
quizá solo estés echando raíces....